Siri Hustvedt dedica su premio «a todas las niñas que se niegan a estar calladas»

EUROPA PRESS

  • La premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, la escritora norteamericana Siri Hustvedt, ha dedicado su galardón a todas las niñas «que piensan, preguntan, dudan, imaginan y se niegan a estar calladas», después de poner en valor que recibe su galardón «de la mano de una niña», en referencia a la Princesa de Asturias.

La escritora e intelectual se ocupa de las cuestiones fundamentales de la ética contemporánea y la epistemología y es conocida también por su militancia feminista. Su obra ha contribuido con su obra al diálogo interdisciplinario entre las ciencias y las humanidades y ha publicado ensayos y artículos en revistas académicas y científicas.

Hustvedt ha sido la primera premiada en tomar la palabra durante la ceremonia celebrada este viernes en Oviedo. Un discurso en el que ha aprovechado para ofrecer un discurso marcadamente feminista, donde ha recordado su infancia y como «las reglas de la vida» marcaban que los niños «podía dar brincos cuando ganaban un concurso de caligrafía y a las niñas no se nos dejaba ni sonreír y, menos aún, levantar los brazos al aire».

Del mismo modo, ha señalado que la literatura y las ideas pueden ser «peligros» y llevar a una persona «a enfermar o enloquecer», pero que también pueden proporcionar «formas de salvación» al ser «una vía de escape del dolor». Con todo, ha abogado por «recelar de las emociones ramplonas», «las respuestas fáciles» y «las fórmulas hechas que vienen en paquetes brillantes con la etiqueta de ‘verdad'».

Hustvedt ha puesto en valor la formación a través de la lectura y el conocimiento de las distintas ciencias y disciplinas a pesar de que «vivimos en un mundo en el que cada vez la gente sabe más sobre menos cosas».

Así, ha señalado que el conocimiento especializado «ha dado lugar a grandes avances y obras importantes», pero que también ha llevado a «callejones sin salida en varias disciplinas y a fantasías de que una idea es novedosa cuando no lo es». En ese sentido, ha abogado por que las personas amplíen sus conocimientos y atiendan a otras disciplinas para no tener «un enfoque demasiado restringido».

Una cuestión que, ha señalado, es valiosa tanto para el estudio de las humanidades como de las ciencias. «Cuando escribo intento formular la siguiente mejor pregunta, basada en muchas disciplinas y no en una sola», ha afirmado, para añadir que todas las disciplinas «son vías para aumentar el conocimiento humano».

«Debemos recelar de nuestros prejuicios, porque ni la ciencia es elevada, intelectual y masculina, ni las artes y las humanidades son inferiores, emocionales y femeninas», ha indicado, para apostar por aprender que «la autoridad y la sabiduría vienen en muchos formatos, sexos, colores, formas y tamaños».

Así, ha abogado por «aprender unos de otros y recapacitar» y por un mundo «en el que las ideas circulen libremente entre disciplinas sin una jerarquía discriminatoria».

En la parte final de su discurso, Siri Hustvedt ha aprovechado para reivindicar el feminismo y defender un mundo «donde las niñas puedan alardear tanto como los niños y éstos no les tienen miedo». En definitiva, ha explicado, «un mundo en el que se han disuelto las viejas fronteras».

La escritora ha puesto en valor que su premio «llega de la mano de una niña, una princesa», por lo que ha querido dedicar su galardón a todas las niñas «que leen muchos libros sobre un sinfín de temas» y que «piensan , preguntan, dudan, imaginan y se niegan a estar calladas».

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