Una joven denuncia amenazas de despido por “su aspecto físico” en el trabajo

MÉLINA ZAFIROPOULOS

  • Una joven empleada ha denunciado a 20minutos “amenazas de despido indirectas por cuestiones físicas”
  • En el momento de la formalización del contrato, siempre se presentan las normas de la marca y el código de vestir.
  • Estas empresas dedican un apartado especial al cuidado del pelo en sus normas.

Cada empresa tiene sus normas, condiciones e una imagen que cuidar. Algunas de ellas son más estrictas que otras. Sandra Requena es una joven española que escribió a 20minutos para exponer su caso y expresar su indignación acerca de la famosa marca Massimo Dutti perteneciente al grupo Inditex fundado por Amancio Ortega.

Contextualizando la situación, Sandra respondió a una oferta de trabajo como dependienta en la tienda Massimo Dutti del Paseo de Gracia, en Barcelona. A los pocos días de haber pasado la entrevista de trabajo, la mujer recibe una llamada confirmando su próxima incorporación en la empresa. Al firmar el contrato de trabajo, se le presentan las normas de la marca, entre ellas el código de vestir y de imagen.

Las normas son básicas y responden a los siguientes criterios: “no piercings ni tatuajes visibles, maquillaje discreto, peinado impecable, calzado limpio y discreto, uñas perfectas y limpias”. Un apartado especial está dedicado al cuidado del pelo: “Mantén tu cabello siempre limpio. Si lo llevas suelto, deberás mantener tu melena cuidada. Evita los moños o recogidos improvisados y despeinados. Cuidado con los tonos de tinte estridentes o el efecto raíz, da aspecto descuidado. También debes vigilar las mechas demasiado llamativas”.

Código de vestir de Massimo Dutti.

Sandra firma y acude al trabajo la semana siguiente con el pelo recogido en una coleta estirada y peinada. Al entrar en el trabajo, su primera responsable le informa de que no se puede acudir al trabajo con el pelo recogido. “Me excuso y comento que lo llevo recogido”, ya que en dicho manual no decía lo contrario y, seguidamente “me comenta que no está actualizado, y “debido a este error, empieza con el discurso de mi cabello”, explica Sandra.

Pelo de Sandra Requena (antes)

A partir de ahí, las responsables de la joven dependienta insisten un poco más cada día en que Sandra se corte el pelo, se modifique el tinte de cabello y, por tanto, su apariencia. “Una de estas responsables tiene el cabello más largo que yo”, comenta Sandra en el escrito enviado. Después de varios días presionada, Sandra, por no parecer que simplemente es tostudez, le comunica a sus responsables que en pocos meses se va a casar y que pretende tener un color que le gustase. “Su respuesta es contundente: Enhorabuena, pero no sé qué decirte, solo te puedo decir que estás de prueba” escribe Sandra.

Día tras día, la joven dependienta ha estado sujeta a amenazas de despido indirectas por cuestiones físicas, cuando había pasado la entrevista de trabajo en presencial. Sin embargo, Sandra decide cortarse el pelo ya que necesita el trabajo para poder cubrir sus necesidades. También lo hizo “para mostrar que deseaba poder seguir en la empresa, pero no me hice el color porque obviamente necesitaba coger el primer sueldo para poder permitírmelo”, según ella cuenta.

Pelo de Sandra Requena (después)

Al presentarse al trabajo el día siguiente, su responsable le agradece el esfuerzo, “pero sin antes hacer una pausa para respirar me comenta que porque no me he hecho el color y si he pensado en hacérmelo de una tonalidad”, escribe Sandra. De la misma manera que antes, Sandra contesta amablemente que lleva un tiempo siendo rubia y que le gustaría seguir siéndolo. La respuesta que recibe es la siguiente: “Bueno, Sandra, tienes dos meses de prueba“.

“En este instante, me derrumbo por dentro” cuenta la joven. No tarda en escribir su renuncia al puesto de trabajo, pese a sus necesidades económicas, y a entregarla por email. Cuando acude a la tienda para recuperar su renuncia firmada por la empresa, la acogen las responsables, sonriendo “de oreja a oreja”. Confusa y sorprendida frente a la actitud de las responsables, que no le dieron ni una sola disculpa, Sandra pregunta si han leído bien su correo electrónico. Le contestan positivamente añadiendo que “es pasado” y que “no tengo nada que hacer, que no hace falta remover mierda“.

Desde 20minutos, nos hemos puesto en contacto con la marca que ha asegurado no tener conocimiento del caso y se ha sorprendido de la situación, explicando que era opuesta a su política “flexible”.

Compañías aéreas

Este tipo de cláusulas de imagen son recogidas también en otros sectores, como es el caso de las compañías aéreas, que incide en la rigidez de los criterios físicos. Algunas líneas aéreas exigen, por ejemplo, que “las uñas no sobrepasen los 3 milimetros de la punta del dedo y solamente pueden ir pintadas en tono porcelana, brillo o manicura francesa”.

Compañía aérea

Otras requieren obligatoriamente maquillaje en el rostro, ojos y labios, precisando que el pintalabios se deberá “retocar tantas veces como sea necesario” con el fin de asegurar una “imagen impecable”.

Respecto al uniforme, la precisión y rigurosidad son imprescindibles en algunas empresas, tanto como para pedir que “el largo de la falda no exceda 1 centímetro por encima de la rodilla y 1 centímetro por debajo“.

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