Descubren cómo las lombrices intestinales boicotean la efectividad de la vacuna contra la tuberculosis

EUROPA PRESS

  • La vacuna, que se inyecta en la piel, es menos eficaz en personas con infecciones crónicas de gusanos intestinales.
  • Científicos desarrollan una prueba para identificar rápidamente las infecciones de tuberculosis.
  • BLOG: “¿Pesadillas? ¿Estás segura? ¿No serán lombrices?” y “¡Mamá, hay gusanos en mi caca!”.

En 2016, se calcula que alrededor de 10 millones de personas en todo el mundo todavía desarrollan la tuberculosis cada año, según el informe de la OMS más reciente, con casi dos millones de muertes. El tratamiento de la tuberculosis ha evitado casi 50 millones de muertes entre 2000 y 2015, pero la tuberculosis sigue siendo una epidemia mundial debido a la falta de una vacuna eficaz, al aumento de las cepas resistentes a los fármacos y a los resultados relativamente bajos de los diagnósticos disponibles.

Muchas personas en todo el mundo reciben la vacuna Bacille Calmette-Guerin (BCG) para aumentar su respuesta inmune a las bacterias que causan la tuberculosis, disminuyendo el riesgo de la enfermedad. Estudios previos han demostrado que la vacuna, que se inyecta en la piel, es menos eficaz en personas con infecciones crónicas de gusanos intestinales, pero la razón de esta inhibición no estaba clara.

Una nueva investigación en ratones sugiere que la infección crónica con lombrices intestinales reduce indirectamente la cantidad de células en los ganglios linfáticos cerca de la piel, lo que inhibe la respuesta del sistema inmune a la vacunapara la tuberculosis. El científico Xiaogang Feng, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, y sus colegas han presentado estos hallazgos en Plos Pathogens.

Para aclarar cómo las lombrices pueden obstaculizar las respuestas inmunes a la vacuna BCG, Feng y sus colegas realizaron una serie de experimentos en ratones. Examinaron cómo la infección crónica con el gusano intestinal Heligmosomides polygyrus afectó a la respuesta inmune de los animales después de la inyección de la vacuna BCG.

En comparación con los ratones sin lombriz, los científicos descubrieron que los ratones infectados con gusanos tenían ganglios linfáticos significativamente más pequeños (estructuras clave del sistema inmune), con menos glóbulos blancos en los ganglios linfáticos, cerca del sitio de inyección de BCG en la piel. Estos ganglios linfáticos de la piel controlan la respuesta inmune a la vacuna.

La falta de células y moléculas reguladoras en los ganglios linfáticos que drenan la piel hizo que el investigador buscara explicaciones alternativas a la respuesta alterada a BCG. Sus resultados apuntan a que el crecimiento de los ganglios linfáticos cerca de los intestinos (donde viven los gusanos) aleja las células de los ganglios linfáticos de la piel.

En experimentos adicionales, los científicos trataron a los ratones infectados con gusanos con medicamentos para matar lombrices intestinales. Tres semanas más tarde, los ratones desparasitados tenían respuestas inmunitarias similares a la inyección de BCG que las observadas en ratones sin lombrices, lo que sugiere que los ganglios linfáticos de la piel habían recuperado su función.

Sobre la base de estos resultados, los científicos plantean la hipótesis de que los gusanos intestinales en humanos pueden inhibir la efectividad de la vacuna BCG a través de su impacto en los ganglios linfáticos cerca del sitio de inyección. Los hallazgos se suman a un conjunto pequeño pero creciente de evidencia que sugiere que los tratamientos antiparasitarios podrían restaurar la respuesta inmune a la vacuna. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que el sistema inmune puede necesitar un periodo de recuperación tras la desparasitación antes de administrar BCG.

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