¿Podemos seguir comiendo kebab? Qué son los fosfatos y cuál es su peligro para la salud

EMILIO ORDIZ

  • Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable, elimina mitos sobre este elemento químico, que no es tóxico ni genera grandes problemas.
  • “Son necesarios porque equilibran con el calcio”, explica.
  • ¿Cómo se hacen los kebab? Mitos y datos preocupantes sobre esta carne.
  • Europa debate el uso de fosfatos en los kebabs.

La UE ha abierto un nuevo debate alimenticio y sanitario. Volverá a estudiar el uso de los fosfatos por ejemplo a la hora de preparar los kebab. La comida tradicional turca está en el centro de la polémica y la Comisión Europea ha propuesto permitir que se amplíe su uso, algo sobre lo que el Parlamento Europeo votará el próximo 14 de diciembre. Pero, ¿es realmente peligroso su consumo?

El presidente de la Fundación Alimentación Saludable, Jesús Román, desmonta en 20minutos una serie de mitos y alivia las posibles preocupaciones de los consumidores respecto a los fosfatos.

¿Qué son los fosfatos?

Para empezar, no deja de ser fósforo. Es necesario que en nuestra dieta ingeramos fósforo. En el caso concreto del que hablamos son aditivos legalmente autorizados, pero para productos concretos y en dosis concretas.

¿Qué pretende hacer la UE con su consumo?

La Unión Europea respecto a los fosfatos trabaja con lo que se llama listas positivas: como decimos, establece un porcentaje muy concreto de este elemento para alimentos muy concretos. Ahora lo que hará será debatir si esas dosis las amplía, no las toca o directamente elimina dichos límites. Hay voces que dicen que muchos productores, sobre todo de carne, se pasan con las dosis y salta la pregunta de si eso puede ser perjudicial.

A partir de ahí, se hacen revisiones. Es a la hora de analizar el trabajo de cada productor cuando se genera la duda de hasta dónde se cumple con esos límites o no. Eso va a debatir la UE.

¿Qué efectos tienen los fosfatos en nuestro organismo?

Hay que tener en cuenta que el fósforo hace equilibrio con el calcio. Lógicamente es necesario por tanto que nuestra dieta incluya fosfatos, para mantener esa proporción. El pescado, por ejemplo, tiene fosfatos, aunque los que recogen un nivel más alto son los refrescos y las carnes.

¿Dónde puede estar el peligro?

Precisamente en ingerir dosis demasiado elevadas de fosfatos. Si consumimos mucho fósforo rompemos el equilibrio mencionado y podemos acabar padeciendo descalcificación e incluso enfermedades cardiovasculares si su consumo es excesivamente alto.

¿Es tóxico?

Para nada. Dará problemas a aquellos consumidores que tengan una dieta desastrosa y consuman, por ejemplo kebab, prácticamente a diario. Ten en cuenta que los fosfatos se emplean para dar brillo y jugosidad a la carne, pero lógicamente tienen un límite. Cuando no controlamos su consumo, tendremos exceso de un compuesto como el fósforo y por otro lado falta de calcio, por esa compensación necesaria.

¿Dónde ven el problema los profesionales de la nutrición?

Es un cúmulo. Tiene que darse por una parte la situación en la que los productores aumenten la dosis aplicada, con el objetivo de mejorar el aspecto de su carne, y por otro el hecho de que el consumidor sea muy asiduo. En esos casos, en los que por lógica, el perfil de los consumidores se aleja de una dieta equilibrada, podrían darse problemas serios.

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