He jugado cinco horas a State of Decay 2 y esto es lo que me ha parecido hasta ahora

El primer ‘State of Decay’, publicado a mediados de 2013 en Xbox 360 y luego en PC, sigue siendo uno de los juegos que mejor han sabido recrear lo que supone estar dentro de un apocalipsis zombi. Sin embargo, distaba mucho de ser perfecto por culpa de cierta tosquedad con el control y limitaciones a la larga.

‘State of Decay 2’ prometía pulir esas impurezas a la vez que implementaba el modo más demandado: un multijugador con el que compartir la experiencia con tres personas más. Entonces, ¿estamos ante el juego de zombis definitivo?

Por desgracia, no. Tras más de cinco horas de juego entre ayer y hoy, debo decir que no se ha pulido el control como debería, topándonos con fallos inexplicables, pese a que, por lo demás, resulte ser una experiencia mucho más satisfactoria que los fans del original acogerán con los brazos abiertos.

Aquí volveremos a pasarlo muy mal

Obviando un tutorial poco inspirado, el juego nos plantea de inicio escoger entre una pareja de protagonistas, donde uno de ellos acabará infectado. Nuestra labor, ya en un territorio de nuestra elección (de tres posibles), será la de encontrar enseguida una cura para dicha persona y sin descuidar a los que nos acompañan.

Una cosa que me quedó muy clara en los primeros compases del juego es que aquí, tal y como pasó con el original de 2013, no tendremos ni un momento de descanso. El tiempo siempre jugará en nuestra contra, al igual que los recursos, siendo de nuevo muy importante tener en cuenta la moral de cada superviviente, de lo contrario se podrán marchar de nuestra base y dejarnos en pañales.

Por suerte es algo que no me ha pasado todavía, pero hay una superviviente de lo más reincidente en lo relativo a las quejas, pese a que tenga el material que me pide a espuertas. Es una de las incongruencias con las que me he topado a lo largo de estas horas, donde también me ha sorprendido que haya un comando por radio para “desatascarnos” por si nos quedamos atrapados en algún sitio. Me pasó dos veces. En ambos casos, fueron situaciones ridículas donde el protagonista podría escapar perfectamente. Pero no quiso.

A pesar del importante vicio que tuve con el primer ‘State of Decay’, me costó volver a adaptarme a esta secuela. Había muchas cosas que no recordaba, como lo relativo a las mochilas de recursos. En cada lugar abandonado (o infestado por zombis), aparte de objetos de interés, suele haber mochilas con recursos vitales para el desarrollo y mantenimiento de la base. Pero tan solo podemos cargar con una mochila a la vez. De ahí que sean tan importantes los vehículos, puesto que pueden cargar seis mochilas en su maletero. Resulta de lo más práctico.

State of Decay 2 es feo y tosco, pero vicia mucho

Superado el proceso de adaptación tras el tiempo de inactividad desde que me pasé el original, ‘State of Decay 2’ es mucho más amigable de cara al jugador gracias a una interfaz mucho más práctica, tanto a la hora de gestionar la base (hasta contamos con un acceso directo viéndola en su totalidad para saber dónde fallamos) como todo lo relativo a nuestro inventario y todos los supervivientes.

Por ahora no he explorado una gran parte del mapa (tampoco es que sea grande, por cierto), pero sí que me he movido mucho por los alrededores, asegurando un montón de zonas en busca de recursos. El proceso siempre es el mismo, pero no por ello deja de ser menos divertido: entramos en una casa, comprobamos cada habitación por si hay zombis, y de paso buscamos recursos para la base.

Este proceso no garantiza que no vayan a volver los zombis, salvo que declaremos una zona como puesto de avanzada (con cierto límite según el nivel de nuestra base, eso sí). De hecho, en ‘State of Decay 2’ no pararemos de estar en alerta por la gran cantidad de hordas con las que nos toparemos, y también distintos tipos de infectados, de mayor variedad en esta secuela, siendo bastante imponente el encontronazo con el Juggernaut, el zombi gordaco destroza-humanos.

Del mismo modo que en el primer ‘Dead Rising’, también habrá que estar muy atento a las misiones temporales. Al principio no presté demasiada atención a los mensajes por radio, hasta que vi que algunos asentamientos se quejaron de que no les ayudaba. En este sentido, siempre estaremos en tensión, porque iremos con el tiempo muy justo si queremos hacer todo. Y a veces será tarde…

La opinión de VidaExtra… hasta ahora

En definitiva, esta secuela, pese a no ser revolucionaria, me está dejando cierta sensación de enganche por seguir avanzando y asegurando el máximo número de zonas posibles. Pero también me deja dudas sobre qué me deparará su tramo final, donde cojeó el original de 2013. Además, me falta probarlo con gente, ya que estos días he preferido degustar este ‘State of Decay 2’ en solitario hasta adaptarme del todo y sentirme seguro. Si es que se puede en un apocalipsis así…

Plataformas: Xbox One (versión analizada) y Windows 10Multijugador: sí, online (cuatro jugadores)Desarrollador: Undead LabsCompañía: Microsoft StudiosLanzamiento: 22 de mayo de 2018Precio: 29,90 euros

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