Hemos jugado a Days Gone y, aunque no es un juego de zombis más, le queda camino por delante

Llevamos un par de años en los que hay que reconocer que el tener una PlayStation 4 es algo que merece realmente la pena. La consola de sobremesa de Sony ha recibido unas cuantas exclusivas sobresalientes, algunas incluso optando a llevarse el GOTY por la gran calidad que han presentado.

Bend Studio es otra de las compañías que también ha apostado por publicar su próximo proyecto en exclusiva para PS4 y lo hará con ‘Days Gone’, el título de acción y supervivencia que hemos visto hasta la fecha en unas cuantas conferencias desde hace unos años y cuyo lanzamiento está previsto para 2019, como muy pronto.

Recientemente hemos tenido la oportunidad de probar un breve adelanto gracias a un evento organizado por Sony en Madrid. Si bien no pudimos disfrutarlo tanto como nos hubiese gustado, al menos nos sirvió para hacernos una idea de lo que nos va a deparar, con algunas ideas prometedoras y otros aspectos que deben ser mejorados.

Sobreviviendo por el mundo

La parte que tuvimos la opción de jugar estaba situada en un punto avanzado en el argumento. Nuestro protagonista es Deacon, uno de los pocos supervivientes de una pandemia que ha acabado casi por completo con toda la población del mundo y ha obligado a los humanos que quedan a buscarse las habichuelas para permanecer con vida. La población se ha visto afectada por un virus que ha transformado a la inmensa mayoría en los denominados freakers.

Estos seres, a los que más comúnmente podemos llamar también zombis, serán sin lugar a dudas la principal amenaza con la que nos encontraremos durante la aventura. En la parte que jugamos aparecíamos directamente en un campamento habitado por otros humanos con los que podíamos hablar o comprarles materiales, munición o armas para no salir a pecho descubierto por el bosque.

A falta de conocer más detalles sobre la trama, la misión que nos encomendaron fue la de reparar unos generadores eléctricos que estaban situados en otro campamento abandonado. Eso sí, al tratarse el juego de un mundo abierto, no es que vayamos a tardar un instante en desplazarnos de un lado a otro, lo que conlleva que nos veamos expuestos a los peligros que se esconden entre los árboles, como pueden ser unos lobos salvajes, otros humanos violentos o principalmente los freakers.

Algo que consigue el juego a la perfección es lo de hacernos sentir que estamos contra las cuerdas en todo momento. Esto se debe a que los materiales para fabricar objetos o para recuperar vida serán más bien escasos, así como las propias balas, lo que nos obligará a utilizarlas con cabeza. Además, Deacon no será un súper hombre y los freakers no se andarán con chiquitas, de manera que, si se juntan dos o tres al mismo tiempo, nos pueden poner en serios aprietos. Y no olvidemos por otros vídeos que han salido a la luz que pueden aparecer hordas inmensas de ellos.

Así fue nuestra primera misión

Dicho esto, la misión que tuvimos que cumplir no iba a ser tan fácil como llegar y reparar. Alrededor de los generadores había algunos freakers deseando hacernos picadillo. Por suerte, no estaban demasiado juntos unos de otros y yendo con un poco de sigilo no fue tan complicado librarnos de ellos. También se puede optar por ir en plan Rambo y atacarles con un bate de béisbol, pero las armas de cuerpo a cuerpo tienen una duración limitada, a excepción de un cuchillo con el que contaremos.

No obstante, al llamar la atención de los enemigos son capaces de avisar a otros que estén cerca. Para evitar un enfrentamiento directo contamos con la opción de escondernos dentro de un contenedor para así pasar desapercibidos. Aun así, si nos ven meternos en uno, comprobaremos que los freakers no son tontos. En este caso no pararán de golpear el contenedor o subirse encima de él hasta que nos dignemos a salir, porque su paciencia es infinita.

Una vez reparado el generador, se activó una alarma que provocó la aparición de numerosos enemigos por los alrededores. Aquí fue sobre todo cuando sentimos una gran angustia por no tener una salida clara por la que escaparnos. Encima los freakers no son especialmente débiles y nos costará unos cuantos golpes o tiros el llegar a eliminar a cualquiera de ellos.

Aunque nos habría gustado llegar a ver más misiones, sabemos que Bend Studio está trabajando en conseguir que sean lo suficientemente variadas unas de otras para no tener la sensación de que estamos haciendo lo mismo una y otra vez. En cualquier caso, cada uno podrá explorar el mundo con total libertad, pero eso sí, dadas las circunstancias no tiene pinta de que sea la mejor de las ideas.

Mejorando a Deacon todo lo posible

Vale que Deacon no sea un súper hombre, pero en absoluto es un mindungui. Según vayamos avanzando iremos consiguiendo puntos para asignar en un árbol de habilidades. Aquí dependerá de cada uno cuál es la rama que prefiere perfeccionar: una ofensiva, otra más defensiva o una que le permita sobrevivir ante las adversidades.

En este último caso, una de las habilidades que se puede desbloquear es una especie de visión que hará que los materiales que tenemos a nuestro alrededor resalten con otro color para que así sea más fácil localizarlos. Por lo tanto, ahí ya dependerá de la forma de jugar de cada uno o cómo quiere afrontar la experiencia para decantarse por unas u otras capacidades.

Por otro lado, también tendremos a nuestra disposición pistolas, escopetas, metralletas, granadas, trampas, etc., para neutralizar a los freakers y demás enemigos. Pero si hay algo que destaca sobre todo es la moto de nuestro protagonista, con la que nos desplazaremos de un lado a otro. No obstante, como buen juego de supervivencia, estaremos obligados a buscar gasolina para que no nos dejé tirados en el momento más inoportuno, además de tener la opción de mejorarla y/o repararla si tenemos los materiales adecuados.

Pese a que el hecho de moverse en moto se convierte en algo prácticamente indispensable, el ruido que hace alertará a nuestros enemigos si hay alguno cerca, de modo que no dudarán ni un instante en salir detrás de nosotros a toda prisa. Además, como se mueven principalmente por la oscuridad, nunca sabremos a ciencia cierta dónde se esconde alguno hasta que se percaten de nuestra presencia y se vean reflejados en el minimapa.

Un retraso hasta 2019 más que justificado

El pasado mes de marzo nos enteramos de que el lanzamiento de ‘Days Gone’ no se iba a producir finalmente hasta 2019 como muy pronto, sin especificar el motivo. Sin embargo, tras nuestra sesión de prueba, es más que comprensible el motivo y se debe a que técnicamente se nota a la legua que le queda camino por delante.

Siendo justos, según nos comentaron y a pesar de lleva unos años en desarrollo, lo que probamos se encontraba en una fase muy temprana y quizás una versión más actual no coincida en absoluto con nada de todo esto. Aun así, los tirones que pegaba el juego constantemente, o que ni siquiera era capaz de llegar a los 30 fps, emborronaban demasiado la experiencia. Y las animaciones de los personajes en general tenían algún que otro fallo.

De todos modos, la propuesta de ‘Days Gone’ no deja de ser muy interesante y la sesión nos dejó con ganas de mucho más y de probarlo con una mayor profundidad. No nos queda más remedio que saciar nuestras ganas con más videos que sean publicados de aquí al año que viene, pero de momento el juego, si técnicamente mejora bastante más, tiene todas las papeletas para convertirse en una de las grandes exclusivas de PS4 de 2019.

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Hemos jugado a Days Gone y, aunque no es un juego de zombis más, le queda camino por delante

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Vidaextra

por
Sergio Cejas (Beld)

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